En una pausa que hube de tomarme por razones personales inevitables pude leer diferentes artículos, y me digo ¡Ya nadie se escandaliza de nada! Uno puede leer en la prensa de izquierda, nada más ni nada menos que en una polémica internacional, que “Rusia ha invadido Ucrania”: se lo hace con el agravante de que se habla en nombre de Trotsky, quien para el articulista el líder del octubre soviético (no hubo nadie más soviético que León, ni siquiera Lenin) no sería ruso, sino un extranjero en San Petersburgo (porque recordémosle a los articulistas de la Izquierda Diario *Esteban Mercatante y André Barbieri* que Trotsky nació en Yanovka, zona rural ucraniana). Y nuevamente uno se pregunta ¿Puede haber mayor desconocimiento de la geografía y la historia de Rusia y de su revolución? Siempre he afirmado que lo elemental es fundamental, ergo, debe conocerse con precisión el tema cuando se emite un juicio, y más si se lo hace en nombre de tan elevados principios y ‘objeto’ como al que nos estamos refiriendo. Porque no sólo se trata de una cuestión de principios sino de las consecuencias que acarrea un posicionamiento u otro en base a esos principios. Digámoslo de modo sencillo ¿cuáles serían las consecuencias de una victoria o una derrota rusa en Ucrania? (porque son cosas muy diferentes ¿No?). Una derrota significaría no sólo la perdida de territorio para la federación, como Donetsk y Lugansk… podría ocurrir que la OTAN-UE-EE.UU. no se detengan allí y prolonguen el Maidan hacia el interior de Rusia provocando la desintegración de toda la federación (bocados apetitosos) que los verdaderos imperialistas degustarían sin pausa y sin prisa ¡No es sólo una hipótesis-es algo que se intentó, y que puede volver a intentarse!... Bien, ese escenario significaría para todas las naciones del mundo una etapa de reacción victoriosa que arrinconaría a China, entre otras virtudes. A nosotros nos significaría la consolidación de la bota sobre nuestras cabezas con los métodos ‘Burlich’ acrecentados… ¡Qué bonito sería!
Afortunadamente
el pueblo ruso no se suicida, y le ha plantado cara a la OTAN y al Pentágono
derrotando toda su ofensiva en el campo de batalla, inclusive, con escuadrones
que elevan la bandera del “Ejército Rojo”: se necesita una consigna
revolucionaria, a lo Lenin y Trotsky en ese frente, no la consigna de la
OTAN…
No
se puede permitir de ninguna manera que se imponga la consigna de la
OTAN-UE-EE.UU.: “Rusia ha invadido Ucrania”, y repito ¡Ya nadie se
escandaliza de nada! Sigo sin creer que algo de este tipo esté ocurriendo, que una
organización internacionalista en el nombre de Trotsky no sólo asuma la
consigna de la OTAN, sino que invierta la situación histórica y acuse a
Rusia y China de imperialistas, como se lo hace desde “La Izquierda Diario”…
Aquí
no se trata de si el ex estalinista Leonid Kuchma fue cediendo terreno
desde la década del 90 ante las presiones de la OTAN y el Pentágono (al igual
que lo había hecho Gorbachov), o de si Yanukóvich era un lumpen filo
estalinista (Partido de las Regiones) devenido rico empresario, como tampoco
que Putin era un burócrata, también, estalinista de la KGB: nada de esto tiene
importancia comparado con la lid geopolítica que pone en juego escenarios
que uno debiera por todos los medios evitar… empezando por la consigna de
la OTAN…
Repasemos
sintéticamente la relación Rusia-Ucrania (Rus de Kiev: para decirlo
sintéticamente, nombre original de Ucrania). Desde la Rus de Kiev fue creado
originariamente el “Imperio Ruso”, Moscú fue fundada por un príncipe ucraniano…
otro príncipe, Vladimiro el Grande (Vladimiro ¡Qué nombre para Rusia!) fue uno
de los mayores impulsores del crecimiento del futuro imperio ruso. De todos modos,
al margen del complejo desarrollo del espacio, es claro que Ucrania pertenece a
la esfera rusa como legado histórico, cultural, etc.
Además,
todo lo que ha obtenido Ucrania en su historia ha sido el fruto de pertenecer a
ese basto imperio, geografía que heredó la revolución de octubre. Del
mismo modo a partir de esta revolución, Ucrania obtuvo todo lo relacionado con
su desarrollo moderno: tractores-ciencia-tecnología-industrias y armas de la
URSS… La independencia ucraniana luego de la disgregación de la llamada URSS
(que de URSS no tuvo casi nada bajo el dominio estalinista) abrió este periodo
histórico en que las fuerzas imperialistas de la OTAN y el Pentágono comienzan
su avance hacia el este, y esa misma ‘independencia’ que reclaman los
articulistas de “La Izquierda Diario” fue el primer paso del verdadero avance
imperialista: reclamar la ‘independencia’ en estas condiciones es transformarse
objetivamente en un satélite del imperio. Sería algo análogo a considerar
imperialista a la Argentina porque ocupase Malvinas: Ucrania es tan rusa como
las Malvinas Argentinas…
La
presidencia de
Víktor Fiódorovich Yanukóvich entre 2010 a 2014 había logrado
unificar a todas las fuerzas de izquierda y regionales con simpatías con Moscú
y a los sectores del este decididamente pro-rusos. Aunque el gobierno de
Yanukóvich fue el más progresista del periodo y logró los mayores índices de
crecimiento de Ucrania, el hecho de que dilatara y luego suspendiera el
acuerdo de libre comercio con la Unión Europea abrió un frente de protestas
denominado Euromaidan (Plaza de Europa) instigadas directamente por
funcionarios europeos y estadounidenses frente al parlamento ucraniano (Rada
Suprema), parlamento que rechazó la decisión de Yanukóvich, mientras la prensa
y los organismos occidentales lo acusaban de ser el presidente más corrupto de
la historia (¡Qué casualidad!): Yanukóvich, abandonado por su partido que se
inclinó ante occidente, debió huir para refugiarse en Rusia…
El golpe
de Estado contra Yanukovich fue la gota de agua que colmó la paciencia de Moscú
cuando el nuevo gobierno ucraniano (Petró Poroshenko) oficializó la ofensiva
anti-rusa en toda la línea. Notable del giro derechista con sectores
decididamente pro-nazis fue la idea “des-Comunización”, a la que Putin
respondió con la “des-nazificación”. Es obvio que es el burócrata del
Kremlin (burócrata, pero, ilustrado: algo que nos falta en las filas de la izquierda)
el que está del lado correcto de la historia. Es el burócrata el que
está del lado correcto porque Ucrania siempre fue un hueso duro de roer para el
Kremlin (incluso en época de Trotsky) dado que tiene un sector oligarca muy
fuerte, y que en la segunda guerra fue decididamente pro-nazi colaborando
activamente con el Führer para luchar contra el “Ejército Rojo”… Destaca Stepán
Bandera, el organizador de ultraderecha ucraniano: fue uno de los
fundadores del UPA (Ejército Insurgente Ucraniano) que llegó a reunir 200 mil
hombres en armas, también lideró la Asociación Internacional
Anti-bolchevique, participó del genocidio alemán contra polacos y judíos,
entre otras perlitas… Sí, claro, tiene razones de sobra Putin cuando habla
de “des-nazificar” Ucrania: Putin es tan ‘exquisito’ en sus definiciones
que nunca planteo invadir Ucrania sino “des-nazificar”: la acusación de los
articulistas de la ID, además, es falsa (Propongo una suspensión de los
compañeros en la difusión de artículos)…
¿Y
China? Como se puede caracterizar sin más a China como un país capitalista/imperialista.
En China, como en Cuba no ocurrió la reacción termidoriana que asoló a toda
Rusia, y asesinó a toda la vanguardia que lideró la revolución, no… China tuvo
que soportar la escasez, la reconstrucción de un país devastado, curar las
heridas de la guerra contra Japón, y las de la guerra civil contra los grandes
terratenientes y la reacción del Kuomitang… También, desde estas páginas de
izquierda se acusa a la dirección de PCCH de contrarrevolucionarios que
expropiaron las conquistas de la revolución del 49: esto ya es ignorancia pura.
China debió arrancar de un estado de pauperización enorme por el que se impuso
solo atacar la propiedad terrateniente de características feudales (Ver
Jesualdo “Conocí China en Otoño”[1]),
y estimular al capital productivo de una economía de mercado (algo similar a la
NEP de Lenin). No hay ninguna traición y mucho menos contrarrevolución. La
apertura tardía de Deng Xiaoping es una continuidad de esta línea política con
un viraje al exterior. La burocracia no es un agente revolucionario, pero,
mantiene las conquistas de la revolución que consiste de modo fundamental en
que las armas no la tiene un ejército al servicio del capital sino del partido
que hizo la revolución (podrá no ser totalmente un Estado obrero
burocratizado, pero, nunca Estado capitalista ¿acaso la URSS de Lenin y Trotsky
dejó de ser un Estado obrero cuando se impuso la NEP?, por lo que caracterizar
a China como un Estado capitalista es otro contrasentido histórico, o no
entender en que consiste el Estado: el
Estado no se define por cuántos capitalistas hay en la nación sino por quien
tiene en su poder al “ejército de hombres en armas”, y sobre ello no hay
ninguna duda que en China lo dirige el Partido Comunista de China al que
se rinden todos los capitalistas del lugar, incluso, más allá de sus fronteras.
Como se
puede acusar de capitalistas/imperialistas sin más al partido que sobrellevó
esos escollos históricos monumentales. Partido que hoy cuenta con 100 millones
de afiliados, y de los que dispone cada vez que inicia una campaña, no para
conseguir un voto a un parlamento, sino para erradicar el hambre y la pobreza,
por ejemplo: y lo logra…
Si
no hay nada en el mundo que reconforte la conciencia popular revolucionaria, sí
sólo nos queda la auto proclamación del trotskismo como refugio… No sólo que
cualquier persona consciente rompería a llorar, sino que se cortaría las venas
con una galletita…
Y
aquí hay que ver que ya no se trata de un problema de orientación política,
sino de algo que subyace a la dimensión de la psicología de una organización,
porque la psicología, también, existe en los colectivos… Esa psicología expresa
‘como un grito del silencio’ “no puede haber en el horizonte político nada
válido” porque es la única manera de que yo valga algo, de que lo que yo
tengo es lo único válido “el nombre y la bandera de León Trotsky” … no
compañeras, no compañeros no puede sostenerse una política basada en esos
supuestos implícitos, y a veces hasta explícitos…
Con
estos presupuestos nada se aprovecha en el arte de la revolución, sobre todo
cuando uno no tiene la entidad suficiente para incidir en las luchas por el
poder: hubo corrientes masivas de simpatía con el populismo en Argentina,
y nada supimos aprovechar… Los ejemplos ‘liquidacionistas’ (Altamira),
de asociación con la rancia ultra derecha (MST), y sobre todo la actitud
prescindente ante crisis agudas en la lucha Inter burguesa por el poder de toda
la izquierda: no se puede vivir toda la vida en base a los laureles de otros, e
impugnar a todo el mundo cuando uno no tiene nada de relevancia que mostrar,
más que la conducta franciscana de estar donde sufre cada explotado, además,
ello no es sinónimo de revolucionario, ni de revolución, sino que lo realiza cualquier
creyente en Cristo como Grabois…
Ahora
es China la que despierta una simpatía creciente en el mundo entre los sectores
populares, en ese escenario la izquierda caracteriza a China como
capitalista/imperialista ¡Se puede ser más marciano! Queda claro que de Marte
¿No?...
En
mi próximo libro hipotetizo acerca de las formas que puede adoptar la
revolución en nuestra contemporaneidad: siguiendo a Lenin y su idea del
monopolio (recordemos que expresó que “el monopolio era un monumento erigido
en función de socialismo”) no sería erróneo definir a China como un gran
monopolio (de hecho, lo es) que tiene la ventaja no sólo de la PLA NI FI CA
CIÓN, sino de todos los elementos culturales de la revolución con su poderosa
simbólica, no es poca cosa. Si el monopolio fue para Lenin “un monumento
erigido en función del socialismo” ¿Que diría del régimen de partido de los
camaradas chinos el líder de octubre hoy? Si tenemos en cuenta que para Trotsky
el fenómeno de la burocracia era no sólo necesario, sino inevitable
¿Podemos impugnar a los camaradas chinos porque se ven sometidos a una ley de
la historia? ¿Qué juicio de mierda moral sería ese?
En
la próxima publicación de mi libro “El Devenir en la Filosofía de Marx”
abordo extensamente todos estos problemas de fondo relacionados no sólo con la
teoría, sino con la filosofía fundante de la revolución en Marx:
algo que no fue acometido jamás…
Con saludos revolucionarios
Colen
Grant
Neuquén, noviembre 21
de 2025
[1]
Aquí Jesualdo Sosa el gran intelectual uruguayo narra in situ paso a
paso el desarrollo de la “Revolución China” en sus primeros años en
contacto con sus principales dirigentes.
